Llama Violeta

Llama Violeta


 

 
 
 
 
 
 

 

Usted Puede Sanar su Vida

Afirmaciones para el Trabajo

Louise L. Hay 

 

Afirmaciones para el trabajo

«Estoy totalmente abierto (o abierta) y en disposición de aceptar un trabajo nuevo,

maravilloso, donde tengan cabida todo mi talento y mis capacidades, y que me permita

expresarme creativamente de maneras que me gratifiquen. Trabajo con y para personas a

quienes quiero, y que a su vez me quieren y me respetan, en un lugar estupendo y con unos

ingresos excelentes.»

Si en su trabajo hay alguien que le molesta o le preocupa, bendiga con amor a esa

persona cada vez que piensa en ella. En todos y cada uno de nosotros existen todas y

cada una de las posibilidades humanas.

Aunque decidamos que no  queremos serlo, todos

somos capaces de ser un Hitler o una Madre Teresa.

Si esa persona es criticona, afirme que es

comprensiva y elogiadora. Si es gruñona, afirme que es alegre y que tenerla cerca es un placer. Si

es cruel, afirme que es tierna y compasiva. De este modo, al final esa persona terminará por

mostrarle sus buenas cualidades, independientemente de cómo se conduzca con los demás.

     

Ejemplo

Su nuevo trabajo era tocar el piano en un club donde el jefe tenía fama de ser un hombre mezquino

y cruel, hasta el punto de que los empleados solían referirse a él llamándolo «Drácula». El

muchacho me preguntó cómo conducirse en esa situación.

·         Dentro de cada uno de nosotros están todas las buenas cualidades —le respondí-. No importa

cómo reaccionen los demás ante él; eso no tiene nada que ver con usted. Cada vez que piense en

ese hombre, bendígalo con amor y afirme para sus adentros que usted siempre trabaja para gente

estupenda. Hágalo así en todo momento, sin rendirse.

Mi cliente siguió mi consejo al pie de la letra. Pronto el ¡efe empezó a saludarlo afectuosamente, a

concederle pagas extraordinarias, y finalmente lo contrató para tocar en otros clubes. En cambio,

siguió maltratando a los demás empleados, que continuaban enviándole mensajes negativos.

Si le gusta su trabajo, pero siente que no está suficientemente bien pagado, empiece a bendecir

con amor su salario actual. Al expresar gratitud por lo que ya tenemos, propiciamos que aumente.

Afirme que está abriendo su conciencia a una mayor prosperidad, y que

parte de esa prosperidad es

un aumento de salario. Afirme que se merece un aumento, no por razones negativas sino porque

usted es muy valioso dentro de la compañía, y sus ¡efes quieren compartir con usted los beneficios.

Y en el trabajo desempéñese siempre lo mejor que pueda, porque entonces el Universo sabrá que

está preparado para abandonar el sitio donde se encuentra y pasar a un lugar mejor.

Su conciencia lo puso en el sitio donde ahora se encuentra, y será ella quien lo mantenga allí o lo

conduzca a un lugar mejor. De usted depende.

En la infinitud de la vida, donde estoy,

todo es perfecto, completo y entero.

El talento creativo y la capacidad que me son propios

fluyen de mí libremente,

y se expresan de forma profundamente gratificante.

En el mundo siempre hay gente en busca de mis servicios.  y yo siempre puedo elegir aquello que más me gusta hacer.

Me gano bien la vida haciendo algo que me complace,

y para mí el trabajo es fuente de júbilo y placer.

Todo está bien en mi mundo.

Capitulo 12

El éxito

Toda experiencia es un éxito.

De todos modos, ¿qué significa «fracaso»? ¿Quiero decir que algo no le salió corno usted quería o

esperaba que le saliera? La ley de la experiencia es siempre perfecta. Siempre vamos más allá de

nuestras expectativas y creencias, y usted debe de haberse saltado un paso, o quizás albergaba

alguna creencia que le decía que no era merecedor de..., o tal vez se sentía indigno.

Es lo mismo que cuando trabajo con el ordenador. Si hay algún error, es siempre mío. Es que he

hecho algo que no compagina con las leyes del ordenador, y eso sólo significa que aún me quedan

cosas por aprender.

¡Qué sabio es el viejo precepto: «Si no aciertas la primera vez, vuelve a intentarlo»! Pero eso no

significa agotarse insistiendo en lo mismo que ya falló, sino reconocer el error e insistir de otra

manera, hasta que uno aprenda a hacerlo correctamente.

Creo que simplemente por haber nacido tenemos el derecho de ir de éxito en éxito por la vida. Y si

no lo estamos haciendo, es porque no sintonizamos con nuestras capacidades innatas, o porque no

reconocemos nuestros éxitos.

Cuando nos ponemos metas que están mucho más allá de lo que podemos alcanzar por el

momento, metas a las que no somos capaces de llegar ahora mismo, fracasamos siempre.

Cuando un niño está aprendiendo a caminar o a hablar, lo estimulamos y elogiamos por todos

sus progresos, hasta por los más pequeños. Y el niño, resplandeciente de orgullo, procura

ansiosamente hacerlo mejor. ¿Es ésa la forma en que usted se estimula cuando está aprendiendo

algo nuevo, o se dificulta el aprendizaje tratándose de estúpido y torpe o diciéndose que es un «fracaso»?-

Muchos actores y actrices tienen la sensación de que su actuación ya tiene que ser perfecta en el

primer ensayo. Yo les llamo la atención sobre el hecho de que el propósito de los ensayos es

aprender. En ellos se cometen errores, se prueba de nuevo y se aprende. Sólo practicando y

volviendo a practicar podemos aprender lo nuevo y convertirlo en una parte natural de nosotros.

Cuando observamos el trabajo de un verdadero profesional, en el campo que sea, estamos viendo

el resultado de innumerables horas de práctica.

No haga nunca lo que yo solía hacer: me negaba a intentar nada nuevo porque no sabía cómo se

hacía, y no quería parecer una tonta. Aprender es, precisamente, cometer errores hasta que nuestra

mente subconsciente consigue armonizar los elementos adecuados.

No importa cuánto tiempo se haya pasado usted pensando que es un «fracaso»; ahora puede

empezar a trazarse su propio patrón para el «éxito». No importa en qué campo quiera

desempeñarse. Los principios son los mismos: es necesario plantar las «semillas» del éxito, y ellas

crecerán hasta darnos una abundante cosecha.

Aquí tiene algunas «afirmaciones para el éxito» que pueden serle útiles:

La Inteligencia Divina me da todas las ideas que necesito.

Todo lo que hago es un éxito.

Hay de todo para todos, incluso para mí.

Muchísima gente necesita mis servicios.

Me asocio al club de los triunfadores.

Las bendiciones que me colman exceden mis me]ores sueños.

Soy un imán que atrae toda clase de prosperidad y riquezas.

Para mí hay oportunidades doradas por doquier.

Escoja una de las afirmaciones anteriores y repítala durante vanos días. Después haga lo

mismo con otra. De]e que esas ideas se difundan en su conciencia, y no se preocupe por

«cómo» logrará todo eso; las oportunidades vendrán a su encuentro. Confíe en que su

inteligencia interior se ocupará del asunto y será su guía. Usted se merece ser un éxito en todos

los aspectos de su vida.

En la infinitud de la vida, donde estoy,

todo es perfecto, completo y entero.

Formo parte del Poder que me ha creado.

dentro de mí llevo todos los ingredientes del éxito,

y ahora permito que su fórmula fluya a través mío

y se manifieste en mi mundo.

Todo aquello que sienta que debo hacer será un éxito.

De todas mis experiencias aprendo

y voy de triunfo en triunfo y de gloria en gloria.

Mi camino está formado por los escalones

que llevan al éxito.

Todo está bien en mi mundo.

Capítulo 13

La prosperidad

Me merezco lo mejor y lo acepto, ahora mismo.

Si desea que la afirmación que antecede sea válida para usted, no querrá dar crédito a ninguno de los

siguientes enunciados:

El dinero no crece en los árboles.

El dinero es sucio.

El dinero es malo.

Soy pobre pero honrado.

Los ricos son unos ladrones.

No quiero enriquecerme y engreírme.

Jamás conseguiré un buen trabajo.

Nunca llegaré a hacer dinero.

El dinero se va con más rapidez de lo que llega.

Siempre tengo deudas.

Los pobres nunca pueden levantar cabeza.

Mis padres eran pobres y yo también lo soy.

Los artistas vivimos luchando.

Sólo los estafadores tienen dinero.

Todos están antes que yo.

Oh, yo no podría cobrar tanto.

No me lo merezco.

Yo no sirvo para hacer dinero.

Nunca le digo a nadie lo que tengo en el banco.

No hay que prestar dinero.

Peseta ahorrada, peseta ganada.

Hay que ahorrar para los días malos.

En cualquier momento puede sobrevenir una crisis.

Me enferma la gente que tiene dinero.

Para ganar dinero hay que trabajar mucho.

¿Cuántas de esas creencias suscribe usted? ¿Piensa realmente que compartir alguna de ellas le

traerá prosperidad?

Esa es una manera de pensar antigua y limitada. Quizá fuera lo que creía su familia respecto del

dinero, porque las creencias familiares se nos quedan pegadas, a menos que nos liberemos

conscientemente de ellas. Pero no importa de dónde venga: debe desaparecer de su conciencia si

quiere prosperar.

Para mí, la verdadera prosperidad comienza cuando uno se siente bien consigo mismo. Es

también la libertad de hacer lo que uno quiere, y cuando quiere. No es nunca una suma de

dinero: es un estado de ánimo. La prosperidad (o su ausencia) es una expresión externa de las ideas

que hay en su mente.

El merecimiento

Si no aceptamos la idea de que «merecemos» prosperar, entonces, aun cuando los dones nos

lluevan, encontraremos la manera de rechazarlos. Por ejemplo:

Un alumno mío estaba trabajando para aumentar su prosperidad, y una noche llegó a clase

emocionadísimo porque acababa de ganar quinientos dólares.

·         ¡No me lo puedo creer! —repetía—. ¡Si yo jamás gano nada!

Todos sabíamos que aquello era el reflejo de un cambio en su conciencia, pero él seguía

sintiendo que en realidad no se lo merecía. La semana siguiente no pudo venir a clase porque se

había roto una pierna. Las facturas por atención médica ascendieron a quinientos dólares.

Como había tenido miedo de «avanzar» por una nueva «senda de prosperidad», y sentía que

eso no era mérito suyo, se había castigado de aquella manera.

Aquello en lo que usted se concentre es lo que aumenta, de modo que no se concentre en las

cuentas que tiene que pagar. Si se concentra en la estrechez y en las deudas, generará más

estrechez y más deudas.

En el Universo hay una provisión inagotable, empiece a darse cuenta de eso. Tómese su tiempo

para contar las estrellas en una noche despejada, o los granos de arena que caben en un puñado,

las hojas que hay en una rama de árbol, las gotas de lluvia que resbalan por el cristal de la

ventana o las semillas de tomate. Cada semilla es capaz de producir una planta completa, con una

infinidad de tomates. Agradezca lo que tiene, y ya verá cómo aumenta. A mí me gusta bendecir

con amor todo lo que hay actualmente en mi vida: mi hogar, la calefacción, el agua, la luz, el

teléfono, los muebles, las cañerías, los diversos utensilios, la ropa, el coche, mi trabajo..., el dinero

que tengo, los amigos, mi capacidad para ver, sentir, saborear, tocar, caminar y disfrutar de este

planeta increíble.

Lo único que nos limita es nuestra propia creencia en las carencias y limitaciones. A usted, ¿qué

creencia lo está limitando?

Si quiere tener dinero sólo para ayudar a otros, entonces está diciendo que usted no se lo merece.

Asegúrese de que no está rechazando la prosperidad. Si un amigo lo invita a almorzar o a cenar,

acepte jubilosamente, con placer. No sienta que lo único que hace es un «intercambio» con la gente.

Si le regalan algo, acéptelo con señorial agradecimiento. Si es algo que no puede usar, déselo a

alguien. Déjese actuar como un canal por donde circulan las cosas. Limítese a sonreír y a dar las

gracias. De esa manera hará que el Universo sepa que está en disposición de recibir sus bienes.

Haga lugar para lo nuevo

Sí, haga lugar para lo nuevo. Vacíe el frigorífico, tire todos esos restos envueltos en papel de

aluminio. Limpie los armarios, deshágase de todo lo que haya usado en los últimos seis meses. Y si

hace un año que no lo usa, decididamente eso está de más en su casa, así que véndalo, cámbielo, regálelo o quémelo.

Los armarios atestados y desordenados reflejan una mente en desorden. Mientras limpia los

armarios, dígase que está limpiando sus armarios mentales. Al Universo le encantan los gestos simbólicos.

La primera vez que oí decir que la abundancia del Universo está al alcance de todos, pensé que era una ridiculez.

·         No hay más que mirar la pobreza que nos rodea -me di]e-. Y mirar mi propia pobreza.

Que me dijeran que mi pobreza no era más que una creencia mía, una actitud de mi conciencia, me

ponía furiosa, y necesité años para entender y aceptar que la única responsable de mi falta de

prosperidad era yo. Como creía que era «indigna» y que «no me lo merecía», que «el dinero había

que ganarlo con esfuerzo» y que «yo no era capaz de...», me mantenía inmovilizada en un sistema

mental de «no tener».

¡El dinero es lo que más fácilmente se materializa!

¿Cómo reacciona usted ante esta afirmación?

¿Se lo cree? ¿Se enfada? ¿Lo deja indiferente? ¿Le dan ganas de tirar el libro contra la pared? Si

tiene cualquiera de estas reacciones, ¡perfecto!

Entonces he conseguido tocar algo muy profundo

que hay dentro de usted, el punto mismo de su resistencia a la verdad. Ése es el terreno en que

tiene que trabajar. Es hora de que se abra su potencial de recibir ese caudal de dinero y de toda

clase de bienes.

67

Acepte con amor las facturas

Es esencial que dejemos de preocuparnos por el dinero y de protestar por las facturas que nos

llegan. Mucha gente reacciona como si las facturas fueran castigos que hay que evitar si es posible.

Una factura es un reconocimiento de nuestra capacidad de pago. El acreedor da por sentado que

usted puede permitírselo, y le proporciona el servicio o el producto antes de cobrárselo. Yo bendigo

con amor todas las facturas que llegan a mi casa. Bendigo con amor cada cheque que firmo, y lo

beso. Si usted paga con resentimiento, al dinero se le hace muy difícil volver. Si paga con amor y

alegría, abre libremente las compuertas del canal de la abundancia. Trate al dinero como a un amigo

y no simplemente como algo que uno se mete en el bolsillo.

Su seguridad no reside en su trabajo ni en su cuenta corriente, ni tampoco en sus inversiones, en

su cónyuge o en sus padres. Su segundad reside en su capacidad para conectarse con el poder

cósmico que crea todas las cosas.

A mí me gusta pensar que el poder que hay dentro de mí y que respira en mi cuerpo es el mismo

que me proporciona todo lo que necesito, y con la misma facilidad, con igual simplicidad. El Universo

es pródigo y abundante, y por haber nacido tenemos derecho a que se nos proporcione todo lo que

necesitamos, a menos que nosotros optemos por creer lo contrario.

Yo bendigo el teléfono cada vez que lo uso, y con frecuencia afirmo que sólo me trae prosperidad

y expresiones de amor. Lo mismo hago con el buzón de mi casa, y cada día está lleno a rebosar de

dinero y de toda clase de cartas afectuosas de amigos y clientes, y de lectores lejanos de mi primer

libro. Y me regocijo por las facturas que me llegan, agradeciendo a las empresas su confianza en que

les pagaré. Bendigo el timbre y la puerta de mi casa, porque sé que todo lo que por ellos me llega

es bueno. Espero que mi vida sea buena y jubilosa, y lo es.

Estas ideas sirven para todo el mundo

El hombre era un gigoló y vino a pedirme una sesión porque quería aumentar sus ingresos. Sabía

que era bueno en su actividad y quería ganar cien mil dólares al año. Le di las mismas ideas que le

estoy dando a usted y no tardó en tener dinero para comprarse porcelanas chinas. Pasaba mucho

tiempo en su casa porque quería disfrutar de los resultados de sus inversiones siempre crecientes

Regocíjese por la buena suerte ajena

No postergue su propia prosperidad con celos o resentimientos porque haya otras personas que

tengan más que usted. No critique la forma en que los demás gastan su dinero. Eso no es asunto suyo.

Cada persona está bajo la ley de su propia conciencia. Usted limítese a ocuparse de sus propios

pensamientos. Bendiga la buena suerte ajena, y sepa que hay con creces para todos.

¿Es usted mezquino con las propinas? ¿Se saca de encima a la señora que limpia los lavabos

espetándole alguna moraleja? En la Navidad, ¿hace caso omiso del portero de su casa o de su

despacho? ¿Escatima sin necesidad las pesetas comprando verdura del día anterior? ¿Hace la

compra en las tiendas más baratas? En los restaurantes, ¿pide siempre los platos más baratos de la carta?

Hay una ley «de la demanda y la oferta» (sí, no me he equivocado, la demanda está en primer

lugar). El dinero tiene una manera propia de acudir a donde se lo necesita. La más pobre de las

familias puede casi siempre reunir el dinero necesario para un funeral.

Visualización - El océano de la abundancia

Su conciencia de la prosperidad no depende del dinero; es el dinero que hacia usted afluye lo que

depende de su conciencia de la prosperidad.

A medida que usted pueda concebir un aflujo mayor, más será lo que llegue a su vida.

Una visualización que me gusta es imaginarme de pie en la playa, mirando la vastedad del océano

con pleno conocimiento de que ese océano es la abundancia que está disponible para mí. Mírese

las manos y vea qué tipo de recipiente sostienen. ¿Una cucharilla, un dedal agujereado, un vaso de

papel, una taza, un vaso de whisky, una jarra, un cubo, una bañera de bebé... o quizás usted tiene

una cañería que lo conecta con ese océano de abundancia? Mire a su alrededor y fíjese que por

más personas que haya, y sean cuales fueren los recipientes que tengan, hay de sobra para todos.

Usted no puede despojar a nadie, ni nadie puede despojarlo. Y por más que hagan no podrán

agotar el océano. Su recipiente es su conciencia, y siempre puede cambiarlo por uno mayor. Haga

con frecuencia este ejercicio para obtener una sensación de expansión y de oferta ilimitada.

Abra los brazos

Por lo menos una vez al día, me siento con los brazos extendidos a los costados y digo: «Estoy

abierta para todo el bien y toda la abundancia del Universo». Eso me da una sensación de expansión.

El Universo sólo puede darme aquello de lo que tengo conciencia, y

siempre puedo crear más en

mi conciencia. Es como un banco cósmico, donde hago ingresos mentales incrementando la

conciencia que tengo de mi propia capacidad creadora. La meditación, los tratamientos y las afirma-

ciones son ingresos mentales. Es menester crearnos el hábito de hacer a diario ese tipo de ingresos.

No basta simplemente con tener más dinero. Lo importante es disfrutar de él. Usted, ¿se permite

sentir placer con el dinero? Si no, ¿por qué no? Una parte de todo lo que ingresa puede dedicarla

al puro placer. La semana pasada ¿Hizo con su dinero algo que le gustara? ¿Por qué no? ¿Qué

antigua creencia se lo estaba impidiendo? Renuncie a ella.

El dinero no tiene por qué ser un asunto serio en su vida. Póngalo en la perspectiva adecuada. Es

un medio de intercambio y nada más. ¿Qué haría usted, y qué tendría, si no necesitara dinero?

Jerry Gilíes, el autor de Money Love

(Amor al dinero), uno de los mejores libros sobre este tema

que he leído, sugiere que nos impongamos una «multa a la pobreza». Cada vez que pensemos o

digamos algo negativo sobre nuestra situación monetaria, cobrémonos cierta cantidad y dejémosla

aparte. Al finalizar la semana, tenemos que gastar ese dinero en algo que nos dé placer.

Es menester desempolvar nuestros conceptos sobre el dinero. He comprobado que provoca

menos resistencias un seminario sobre la sexualidad que sobre el dinero. La gente se enoja

muchísimo cuando se cuestionan sus creencias referentes al dinero. Incluso las personas que acuden

al seminario porque necesitan desesperadamente llegar a tener más dinero se enfurecen cuando

intento hacerles cambiar las creencias que las limitan.

«Estoy dispuesto a cambiar.» «Estoy dispuesto a renunciar a mis antiguas creencias negativas.»

A veces tenemos que trabajar mucho con estas dos afirmaciones para poder abrir un espacio

desde donde empezar a crear la prosperidad.

Es preciso que nos liberemos de la mentalidad del «ingreso fijo». No ponga límites al Universo

insistiendo en que usted tiene «solamente» cierto salario o nivel de ingresos. Ese salario o esos ingresos

son un canal; no son su fuente.

Su provisión viene de una única fuente, que es el Universo.

Hay un número infinito de canales, y debemos abrirnos a ellos. Debemos aceptar en nuestra

conciencia que esa provisión puede provenir de cualquier parte, y de todas partes. Entonces,

cuando andemos por la calle y nos encontremos una moneda, le daremos las gracias a la fuente.

Quizás el don sea pequeño, pero el hecho de haberlo recibido significa que nuevos canales están

empezando a abrirse. «Me abro para recibir nuevas fuentes de ingresos.» «Ahora recibo mi bien

tanto de fuentes habituales como inesperadas.»

«Soy un ser ilimitado que acepta de forma ilimitada los bienes provenientes de una fuente ilimitada.»

Regocíjese por los gérmenes de un comienzo nuevo

Cuando trabajamos para incrementar la prosperidad, lo que ganamos concuerda siempre con lo que

consideramos nuestros merecimientos. Una escritora vino a verme con el fin de aumentar sus

ingresos, y una de sus afirmaciones era: «Estoy ganando mucho dinero como escritora». Tres días

después de empezar a trabajar conmigo, entró en la cafetería donde solía desayunar, se sentó y

comenzó a escribir. Entonces se le acercó el dueño a preguntarle si era escritora, y si querría hacer

algo para él. Después le trajo varias tarjetitas del establecimiento y le pidió que escribiera en ellas:

«Plato combinado especial: 3, 95 dólares». A cambio de ello, le sirvió el desayuno gratuitamente.

Aquella pequeñez hizo que mi dienta advirtiera el comienzo de su cambio de conciencia, tras lo cual empezó a vender bien sus libros.

 

 
 
 
 
 
 

Buscador interno de El Místico

              Consulta de búsqueda