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Jorge Bucay
Nació en el año 1949. Estudió la carrera de médico en la Universidad
de Buenos Aires, en 1973, y se especializó en enfermedades mentales.
Comenzó su carrera psiquiátrica en el equipo de interconsulta del
Servicio de Psicopatología del Hospital Pirovano de la Ciudad de Buenos
Aires. |
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Autodependencia significa contestarse las tres preguntas
existenciales básicas:
Quién
soy, adónde voy y con quién.
Pero contestarlas en ese orden.
Cuidado con tratar de decidir adónde voy según con quién estoy.
Cuidado con definir quién soy a partir de quién me acompaña.
Porque en ese camino nos vamos a encontrar con la historia de la
pareja
que está viajando por Europa en uno de esos tours "Ocho países en
diez días"
y cuando cruzan un puente sobre un río en medio de una hermosa
ciudad, ella pregunta:
-¿Qué
ciudad es ésta, viejo?
Y él contesta:
-¿Qué día es hoy?
Ella dice:
-Martes.
Él cuenta con los dedos y finalmente informa:
-Entonces es Bruselas.
No nos sirve
este esquema.
No puedo definir mi camino desde ver el tuyo y
no debo definirme a mí por el camino que estoy recorriendo.
Voy a tener que darme cuenta:
soy yo el que
debe definir primero quién soy.
Al respecto, yo
suelo decir que contestarse estas preguntas determina la diferencia
entre un ser humano, un individuo o una persona.
Porque éstos son tres conceptos diferentes.
Cuando nacemos todos somos seres humanos, es decir, pertenecientes
al género humano. Como tales, somos todos iguales. A medida que
crecemos, vamos desarrollando en nosotros parte de lo que traíamos
como información genética, nuestro aspecto físico, nuestras
fortalezas y nuestras debilidades, y una parte de nuestra forma de
encarar la vida,
es decir, nuestro temperamento.
Al nacer, sólo somos seres humanos. Este temperamento, que al
principio es idéntico o parecido a millones de otros, con la
experiencia, la historia personal, nos transforma en el individuo
que cada uno de nosotros va a ser.
Individuo quiere decir indiviso, alude a la unidad que cada uno de
nosotros es,
pero también quiere decir único, en el sentido de especial.
Seres humanos somos todos "de nacimiento", y como seres humanos
tenemos ciertas características comunes: un corazón con dos
aurículas, dos ventrículos, un cerebro, etc.
Pero como individuos, hay cosas que son únicas y nos pertenecen a
nosotros.
El proceso de
crecimiento implica la toma de conciencia de
la interacción entre este temperamento y la realidad para
transformar mi manera
de ser en una manera particular de ser, en una manera individual de
ser.
Nos vamos sabiendo diferentes, vamos dejando de parecernos a todos.
Los que tienen más de un hijo saben que cada hijo tiene su propia
manera de ser,
y que hay un momento en que el chico asume su propia individualidad,
sabe lo que significa "yo" y sabe que "yo" es diferente de otros,
sabe que al hermano le gusta el caballo de la calesita y a él el
helicóptero;
que él prefiere viajar del lado de la ventanilla y el hermano elige
siempre el lugar del medio.
Empieza a discriminarse, en el sentido de separarse y diferenciarse
del afuera.
Este ser humano discriminado y separado de los otros se llama
individuo,
pero no alcanza con ser un individuo para ser una persona.
Ser una persona es más todavía. Casi todos los seres humanos que
conozco
han llegado a ser individuos, pocos han llegado a ser personas.
Para
llegar a ser una persona es necesario asistir y padecer un proceso.
El proceso de convertirse en persona, como lo llamaba Carl Rogers,
es doloroso;
implica ciertas renuncias, ciertas
adquisiciones y también mucho trabajo personal.
Para autodepender, voy a tener que pensarme a mí
como el centro de todas las cosas que me pasan.
El camino de saberse "El Camino de la Autodependencia"
Aceptarse y amarse... no hay otro camino hacia nosotros mismos...